Palabra y Sentir.

¿Qué te agobia, niña mía? 

¿Qué ha hecho a tus labios callar? 

¿Por qué tus manos se han llenado de frío 

y tus piernas se han puesto a temblar? 

Haz silenciado mi tacto 

con el aparente silencio de tu realidad, 

pero no es más que negarme la vista 

para evitarme pasar.

Sé que te ha dolido sentirme 

y no estás del todo contenta con eso;

te he herido con el vano pretexto de sólo escribirlo.

Sin embargo, es bien sabido por ti 

que el uso de la palabra no se salva de cortar, 

así no se vea la herida con los ojos; 

ésa bien puesta está en ese bendito lugar 

que pocos pueden tocar.

Me has llegado a tener miedo, 

y no te culpo… 

Te he atraído a mi madriguera

con la esperanza de alimentarte 

con la más dulce miel 

y te he dado a cambio de tu confianza 

una gélida copa de hiel. 

¿Cómo no vas a sentirte perdida? 

Si me he dedicado a usarte sin importarme 

si en el proceso salías golpeada.

No me arrepiento, ¿sabes? 

Aunque sé que tú sí… 


Una última cosa.

Recuerda que… 

El amor a la hoja, 

simplemente,

no acaba ahí.

Esu Emmanuel©

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