Me detuve unos segundos y me acordé de ti… Te vi feliz, sonriendo, quizás un poco cabizbajo, callado, pero gustoso de estar ahí; en ese lugar que te está dando tanto. Suspiré… e, inevitablemente, sonreí… y le pedí a tu ángel guardían que te cuide, así como el agua cuida de los verdes prados al … Sigue leyendo

¿Por qué me duelen tanto los sinsabores? ¿Por qué me avasallan las heridas? ¿Por qué insiste esa voz oscura en hablarme, en atormentarme, en hacerme creer que estoy perdido y que, haga lo que haga para encontrarme, no funcionará?— Esu Emmanuel.